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La camioneta cruzo las calles muertas de la ciudad, eran como las cuatro de la tarde, el panorama era el mismo para donde se volteara a ver. Los daños eran innumerables, perdidas materiales incuantificables, personas que murieron incontables. Todo era lo mismo.

La camioneta era una arma muy efectiva contra solitarios come carnes que se encontraban vagando por las calles, pero no era de fiar cuando en el camino había una cantidad monstruosa de ellos. Lo descubrí de una manera practica.


Mi andar en la camioneta fue relativamente rápido, tome una de las principales avenidas como camino, mi destino, aun era incierto, no tenia idea de a donde podría ir, ni lo que iba hacer cuando llegara a ese lugar.

La avenida no estaba para nada abandonada, no había ninguna persona vivía, eran muchos, me confié y avance, primero fue rápido, atropellando cada come carne que estuviera en mi camino, fueron aproximadamente 200 metros de avance siguiendo la misma maniobra, cada vez que impactaba a uno de ellos, me sentía aliviado, el crujir de sus huesos debajo de las llantas, el seco sonido que producía la defensa contra su cuerpo, la sangre esparcida por todos lados, todo eso me inundaba de alivio, una amenaza menos por cual preocuparme.

Pero cuando comencé a adentrarme mas y mas a la zona céntrica, mi alivio se esfumo, desapareció, y el hueco que había dejado el alivio se vio pronto llenado por angustia y temor. Hordas de come carne comenzaban a acercarse, no pude contarlos ¿mas de cien? Fácilmente la sobrepasaban, eran un mar de personas muertas, todos diferentes, sus cuerpos llenos de heridas, cuerpos a los que les faltaban miembros, brazos, piernas, otras mas tenían profundos rasguños en su piel, dejando ver su carne muerta, presentando ya los primeros pasos de la putrefacción, heridas de bala en todo el cuerpo. Enormes charcos de sangre por todas partes, las paredes de los sitios estaban manchados de sangre, manos pintadas en esas paredes, el sufrimiento y la desesperación que habían sufrido los autores de esas manchas era increíble.

Ellos avanzando sin temer ni deber nada, una gran numero de ellos se acercaban hacia la camioneta, llamados por el sonido que esta producía, o quizá por el olor a vida que yo emanaba, no estoy seguro de ello. Cada vez estaban mas cerca de mi, mire por el espejo retrovisor, en la parte trasera se estaban juntando mas de ellos, también llamados por mi presencia. Esto se estaba complicando, la ruta de escape que podía usar era la misma por la que había llegado, pero eso quedo prontamente descartado, detrás de mi, se comenzaban a apiñar demasiados. Lo único que me quedaba era avanzar, y salir por la primera calle despejada que me encontrara.

Me puse el cinturón de seguridad, y pise a fondo el acelerador, segundo error. La camioneta salio disparada de ahí, impactando con la primera barrera de no vivos que se acercaba, varios de ellos quedaron debajo de los neumáticos, y otros mas salieron proyectados con fuerza, el choque hizo que se me desestabilizara el volante, un par de giros que pude manejar con un poco de dificultad, pero la ola, la gran ola que se venia fue un verdadero problema.

La camioneta, con una velocidad aproximada de 100 km por hora impacto con ellos, eran demasiados, los charcos de sangre en el pavimento hicieron que las llantas resbalaran, pise el freno y utilice el freno de mano, la camioneta dio un giro de 90 grados pero no se detuvo, comenzó a levantarse toda la fuerza que llevaba hizo que la camioneta se volteara, todo paso muy rápido, un gran estruendo se escucho por todas partes, mi cabeza daba vueltas, y después todo se apago.

5 comentarios para “8”

  1. mister ya se murio? o_o

  2. será que….las siguientes paginas son narradas por un mister zombie??? 0o0!!!

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